Condiciones de calor, sequedad y menor disponibilidad de humedad favorecen la propagación del fuego durante los períodos de mayor vulnerabilidad
Santo Domingo, República Dominicana. Las altas temperaturas, combinadas con períodos de menor precipitación, baja humedad y vegetación seca, pueden incrementar significativamente las condiciones favorables para la ocurrencia y propagación de incendios forestales en la República Dominicana.
La situación cobra especial relevancia durante los períodos del año identificados por las autoridades ambientales como de mayor incidencia de fuegos forestales. En febrero de 2026, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales puso en marcha la Temporada de Prevención de Incendios Forestales 2026, señalando que el país enfrenta cada año condiciones climáticas y ambientales que incrementan la ocurrencia de estos eventos.
En julio, el Ministerio informó sobre un incremento de incendios forestales registrado durante las semanas anteriores y reforzó las acciones de vigilancia, prevención y respuesta. En ese momento se reportaron incendios en diferentes puntos del territorio nacional, incluyendo áreas próximas a parques nacionales y zonas de importancia ambiental.

El calor no es el único factor
Aunque las altas temperaturas constituyen un elemento importante, por sí solas no explican la totalidad del riesgo. La disponibilidad de humedad en la vegetación, la ausencia de lluvias y los vientos son factores determinantes para que un incendio pueda iniciarse y propagarse con mayor rapidez.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) explica que las temperaturas elevadas pueden reducir la humedad de la vegetación, convirtiéndola en un combustible más susceptible a incendiarse. La combinación de calor, baja humedad y vegetación seca crea condiciones particularmente favorables para el desarrollo de incendios forestales.
Esta relación también ha sido señalada por las autoridades dominicanas. En junio, durante las operaciones para controlar un incendio en la Sierra de Bahoruco, el Ministerio de Medio Ambiente informó que las condiciones de sequía, combinadas con fuertes vientos, aceleraban la propagación del fuego y aumentaban la complejidad de las labores de combate.
Bomberos forestales mantienen capacidad de respuesta
Los incendios registrados durante 2026 han requerido la movilización de brigadas especializadas. En junio, por ejemplo, un incendio en el sector El Codo, dentro del Parque Nacional Sierra de Bahoruco, llevó al despliegue de 123 bomberos forestales, además de apoyo aéreo de la Fuerza Aérea de República Dominicana.
En otro evento ocurrido en junio en Bonao, el Ministerio informó que 43 bomberos forestales, seis voluntarios y tres técnicos participaron en las labores para controlar el incendio, mientras una brigada permaneció en el lugar para vigilar posibles reinicios debido a las altas temperaturas y los vientos.
Más recientemente, el incendio registrado en el sector La Cueva, dentro del Parque Nacional Valle Nuevo, requirió 36 horas de trabajo ininterrumpido antes de ser controlado. Las brigadas permanecieron posteriormente en el área realizando labores de liquidación y seguimiento.

Prevención: una responsabilidad compartida
Las condiciones meteorológicas pueden aumentar el peligro, pero la prevención continúa siendo fundamental. El Ministerio de Medio Ambiente ha advertido sobre la necesidad de evitar quemas no autorizadas y reportar inmediatamente cualquier columna de humo o indicio de incendio.
En julio de 2026, además, la institución recordó que una resolución temporal estableció restricciones para las quemas de áreas agrícolas o residuos durante el período de mayor vulnerabilidad, requiriendo autorización previa para estas actividades.
Por ello, ante jornadas caracterizadas por altas temperaturas y condiciones de sequedad, las autoridades recomiendan extremar las precauciones en áreas forestales y rurales, evitar la utilización irresponsable del fuego y comunicar oportunamente cualquier conato.
El comportamiento de los incendios forestales demuestra que el calor puede convertirse en un importante factor de riesgo cuando coincide con vegetación seca, poca humedad, ausencia de lluvias y viento. En esas circunstancias, la detección temprana y la intervención rápida de los equipos especializados resultan esenciales para evitar que un pequeño foco se transforme en una emergencia de mayores proporciones.
Pedro R. Santana Marte
Consultor RRD @riesgocerord
